


Del 24 al 31 de mayo de 2026, la Provincia de México de las Hijas de la Caridad celebró su Asamblea Provincial, un espacio de encuentro, oración y discernimiento que reunió a hermanas provenientes de diversas comunidades y obras de la Provincia. La Asamblea inició en el marco de la solemnidad de Pentecostés, invitando a las participantes a abrirse a la acción del Espíritu Santo para escuchar los desafíos de nuestro tiempo y responder a ellos desde el Evangelio y el carisma vicentino. Durante la ceremonia de apertura, presidida por Sor Graciela Rubio Moncada, Visitadora Provincial, las hermanas encomendaron a Dios los trabajos de la semana y renovaron su compromiso de ser auténticas Artesanas de Paz y Esperanza.
A lo largo de estos días, cuarenta hermanas compartieron momentos de reflexión, diálogo y trabajo comunitario en torno a temas fundamentales para la misión: la formación permanente, la construcción de la paz, la atención a las nuevas pobrezas, la riqueza de la internacionalidad y el fortalecimiento de relaciones más humanas y fraternas.

La Asamblea también estuvo marcada por un profundo espíritu de comunión, alimentado por la celebración diaria de la Eucaristía, los espacios de oración, la convivencia fraterna y diversas expresiones de creatividad que enriquecieron el encuentro. Uno de los momentos más significativos fue la celebración de las hermanas jubilares, ocasión en la que la Provincia agradeció a Dios el testimonio de fidelidad y servicio de quienes han entregado su vida a Cristo en el servicio a los pobres.
Al concluir la Asamblea, el 31 de mayo, las participantes renovaron su compromiso de continuar respondiendo con creatividad, valentía y ternura evangélica a las necesidades del mundo actual. Las reflexiones, propuestas y acuerdos alcanzados durante estos días marcarán el camino de la Provincia en los próximos años. La Asamblea ha llegado a su fin, pero la misión continúa. Con renovada esperanza, las Hijas de la Caridad regresan a sus comunidades convencidas de que Dios sigue tejiendo su historia y llamándolas a ser, en cada lugar de misión, verdaderas Artesanas de Paz y Esperanza.



